diumenge, 23 d’octubre de 2011

103 focs de matoll en el que va d'any

En el dia d'avui el periodista Àngel Juanpere ha publicat al Diari de Tarragona una noticia referent a l'elevat número d'incendis de vegetació que han sorgit aquest any entre les poblacions de La Canonja - Bonavista - Camp Clar.

Aquests elevat número d'incendis es venen produint amb freqüència en els darrers anys, fet que representa un problema, ja que el parc de Tarragona al destinar els seus recursos per solventar aquest petits serveis de poca trascendència personal i material no pot garantir la mateixa rapidesa per altres serveis més importants com poden ser els de focs de vivenda o els d'accidents de trànsit. Les poques dotacions que queden al parc de Tarragona s'han de completar amb personal d'altres parcs propers, fet que incrementa el temps de resposta.


Desde que se inició el año, 103 incendios de matorral se han declarado en el triángulo formado por los barrios de Campclar y Bonavista y por el municipio de La Canonja. Aunque la mayoría de ellos son de escasa consideración –menos de 300 metros cuadrados–, algunos han arrasado varias hectáreas. Se producen tanto de día y de noche. Por ahora no han provocado graves daños. Pero lo que más preocupa a los equipos de extinción es el tener que destinar varias dotaciones a estos incendios, lo que ha provocado que se haya tenido que pedir recursos a otros parques para acudir a otra urgencia, con lo que el tiempo de respuesta ha sido mayor del habitual.

La problemática no es nueva, se viene repitiendo como mínimo desde hace diez años. Incluso en plena de jornada de Sant Joan de 2002, al declararse un tercer incendio en menos de una semana los bomberos optaron por no sofocar las llamas y dejar que quemasen terreno de forma controlada. Días antes, los propietarios de algunos vehículos aparcados en Bonavista tuvieron que quitarlos ante la proximidad del fuego.

El jefe del parques de bomberos de Tarragona, José Núñez, reconoce que estos incendios provocan que se tengan que desplazar recursos prácticamente a diario: «Supone destinar medios personales y materiales que están pensados principalmente para dar una respuesta rápida a la ciudad y, en cambio, se tienen que destinar a a sofocar incendios cuya pérdida material no es importante». Núñez recuerda que este verano, mientras estaban apagando este tipo de siniestros, se han declarado otros en pisos o se han producido accidentes de tráfico «y han tenido que venir unidades de Reus, Cambrils, Valls o de parques de bomberos voluntarios».

Nuñez recuerda que el 22 de agosto se declaró un incendio en La Canonja, que quemó más de dos hectáreas de matorral: «El parque envió dos dotaciones completas –dos vehículos y ocho bomberos– y se contó con la ayuda de Reus y Cambrils. Salió otro servicio y el parque se quedó vacío unas cuatro horas». De todas maneras, recuerda que la ciudad no quedó desatendida por la red de parques de bomberos con que cuenta la Generalitat.

Los responsables de bomberos han mantenido contactos con el Ayuntamiento para que los propietarios de las fincas las limpien, «pero no lo hemos conseguido». José Núñez habló con el alcalde de La Canonja y con el concejal de Interior «para que el próximo año se limpien las fincas, porque es imposible aguantar esto».

Lo que no se ha conseguido con Tarragona sí que se ha alcanzado con otros municipios cercanos. En Altafulla se realizaron charlas con la Policía Local y el propio alcalde «y ha bajado la cantidad de servicios». Lo mismo ha ocurrido con Torredembarra y Salou –en este caso la zona más problemática era Emprius–.

 
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